Tortuga baula

Baulas

Tortuga baula

Familia: Dermochelyidae
Nombre científico: Dermochelys coriacea

Características

Es la tortuga marina más grande del mundo y el espécimen vivo más colosal de todos los reptiles modernos, llegando a alcanzar longitudes de caparazón de hasta 2 metros y pesos que superan con facilidad los 500 y hasta 700 kilos. Es la única tortuga marina que no posee un caparazón rígido o córneo; en su lugar, está recubierta por una piel coriácea, suave y de textura similar al cuero, sin escamas, con siete crestas longitudinales en el dorso. Su coloración es oscura, variando entre el negro y el café, con manchas blanquecinas o rosadas en el vientre y el cuello. Los machos se distinguen por poseer una cola notablemente más larga que el borde posterior de su caparazón.

Son las buceadoras más profundas de su orden, capaces de descender a más de 1.200 metros bajo el mar. Las hembras emergen a las playas casi siempre durante la noche para realizar sus posturas. Una nidada usualmente consiste de entre 50 y 170 huevos esféricos y blancos (de 56 a 65 mm de diámetro), aunque una proporción alta de estos son más pequeños y no tienen yema, sirviendo para dar espacio y oxígeno dentro de la cámara. La incubación tarda entre 53 y 74 días, dependiendo del clima y la humedad de la arena.

Distribución

Posee una distribución verdaderamente global gracias a su capacidad única para retener el calor corporal (endotermia parcial), habitando las aguas templadas, tropicales y subárticas de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Es una especie de hábitos marcadamente pelágicos que vive en alta mar, aunque se acerca a las costas para reproducirse. En Costa Rica tiene sitios de desove de importancia internacional: en la vertiente del Pacífico destaca con fuerza en Playa Grande y Playa Langosta (dentro del Parque Nacional Marino Las Baulas); mientras que en la vertiente del Caribe anida de forma masiva en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, así como en Playa Pacuare y los sectores playeros de Tortuguero.

Alimentación

Aunque tradicionalmente se le consideró omnívora, hoy en día está clasificada como una especialista gelatinívora. Su dieta se compone casi de forma exclusiva de medusas (aguas malas), tunicados y otros organismos de cuerpo blando y gelatinoso en mar abierto. Para facilitar la digestión de este alimento resbaladizo, su esófago está tapizado internamente con espinas de queratina orientadas hacia atrás, las cuales retienen a las presas mientras expulsa el exceso de agua marina.

Peligros que enfrenta

Se encuentra en Peligro Crítico de extinción a nivel nacional e internacional. Sus poblaciones sufren el impacto severo del saqueo ilegal de nidos por parte del ser humano y el ataque de animales domésticos o silvestres para consumir sus huevos en playas no protegidas, además del acoso turístico no regulado durante las arribadas.

En mar abierto, su mayor peligro moderno es la alarmante contaminación por plásticos: las baulas confunden las bolsas plásticas flotantes con medusas, ingiriéndolas por error lo que les provoca una obstrucción intestinal mortal. Asimismo, la especie sufre altas tasas de mortalidad debido a la pesca incidental con redes de arrastre y palangre flotante, y por la pérdida de sus playas de anidación debido al desarrollo inmobiliario costero y el aumento del nivel del mar.

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