Guayacán real
Familia: Zygophyllaceae
Nombre científico: Guaiacum sanctum
Características
Es un árbol de crecimiento extraordinariamente lento y madera compacta que suele medir entre 10 y 20 metros de altura, con un tronco corto y a menudo retorcido que puede alcanzar los 60 centímetros de diámetro. Su corteza es lisa, de color gris claro o blancuzco, y tiende a desprenderse en placas irregulares. Posee una copa densa, compacta y redondeada con un follaje perenne de color verde oscuro. Sus hojas son opuestas y pinnadas, compuestas por folíolos obovados y coriáceos que tienen la particularidad de cerrarse durante las horas de sol más intenso o en días muy secos.
Su floración es un espectáculo visual imponente; produce numerosas flores solitarias o agrupadas de un color azul purpúreo o violáceo muy llamativo, con estambres amarillos brillantes, que brotan principalmente durante la época seca. El fruto es una cápsula carnosa, de forma obovada y con 4 o 5 alas, que mide unos 2 centímetros; al madurar, cambia de verde a un color amarillo anaranjado encendido y se abre para exponer semillas negras cubiertas por un vistoso arilo de color rojo escarlata.
Distribución
Se distribuye de forma natural en las regiones secas del Neotrópico, incluyendo el sur de Florida, las islas del Caribe, México y el istmo centroamericano. En Costa Rica es una especie emblemática y exclusiva de las zonas bajas y secas de la vertiente del Pacífico Norte, desarrollándose desde el nivel del mar hasta los 300 metros de altitud. Sus poblaciones naturales más importantes se restringen a los fragmentos de bosque seco tropical de la Península de Nicoya y la provincia de Guanacaste, encontrándose protegido en sitios como el Parque Nacional Santa Rosa y el Parque Nacional Palo Verde.
Peligros que enfrenta
El guayacán real está catalogado como una especie en peligro de extinción a nivel internacional y se encuentra bajo veda absoluta de corta en Costa Rica. Su madera (conocida históricamente como Lignum vitae o árbol de la vida) es considerada una de las más duras, densas y pesadas del planeta, al punto que no flota en el agua; además, posee propiedades autolubricantes por su alto contenido de resinas. Esto provocó una sobreexplotación extrema durante siglos para la fabricación de piezas de barcos, cojinetes, ejes y artesanías pesadas. Sumado a la tala ilegal por su enorme valor, la especie enfrenta una tasa de regeneración natural bajísima debido a su crecimiento lento y la severa pérdida de su hábitat original, el cual fue arrasado para la creación de pastizales ganaderos y proyectos turísticos en el Pacífico.



