Cristóbal
Familia: Fabaceae (Subfamilia: Faboideae)
Nombre científico: Platymiscium curuense
Características
Es un árbol caducifolio de gran porte y lento crecimiento que alcanza alturas de entre 25 y 35 metros, con un tronco recto y cilíndrico que puede superar los 80 centímetros de diámetro. Su corteza externa es de color gris oscuro a marrón, profundamente fisurada y escamosa en los ejemplares maduros. Su copa es amplia, densa y redondeada. Presenta hojas opuestas e imparipinnadas, compuestas generalmente por 5 o 7 folíolos grandes, ovados a elípticos, de consistencia coriácea y de un color verde brillante.
Bota la totalidad de su follaje durante la época seca, momento en el cual produce una floración masiva, espectacular y sumamente vistosa que cubre la copa de color amarillo intenso. Las flores son pequeñas, papilionáceas (con forma de mariposa), muy aromáticas y dispuestas en racimos axilares que atraen a gran cantidad de abejas. El fruto es una legumbre o vaina oblonga, aplanada, de tipo sámara, que mide entre 8 y 12 centímetros de largo y es de color pajizo al secarse; contiene una única semilla grande y aplanada en el centro, adaptada para ser dispersada por el viento.
Distribución
Es una especie con una distribución geográfica muy restringida, considerada endémica de Costa Rica y áreas colindantes del istmo centroamericano. En el territorio costarricense se distribuye principalmente en las zonas bajas y colinas de la vertiente del Pacífico, con un hábitat óptimo que transiciona entre el bosque seco y el bosque húmedo tropical (hasta los 700 metros de altitud). Se localiza principalmente en la Península de Nicoya, la zona del Pacífico Central y sectores de la Península de Osa, estando protegido en reservas como el Parque Nacional Carara y el Refugio Nacional de Vida Silvestre Curú.
Peligros que enfrenta
El cristóbal es una de las especies arbóreas más críticamente amenazadas de Costa Rica y se encuentra bajo veda total que prohíbe estrictamente su corta y aprovechamiento. Su declive drástico se debió a la sobreexplotación extrema de su madera, la cual es catalogada como una de las más bellas y finas del mundo; posee un duramen de color marrón rojizo con vetas oscuras muy vistosas, es sumamente pesada, dura y resistente a la pudrición, lo que la hacía blanco de la industria de ebanistería de lujo, artesanías finas e instrumentos musicales. Además de la tala ilegal persistente por su altísimo valor comercial, la especie sufre la pérdida y fragmentación severa de su hábitat debido al avance de la ganadería y la agricultura en el Pacífico.



