Copo o Jícaro danto

Jícaro danto

Copo o Jícaro danto

Familia: Bignoniaceae
Nombre científico: Amphitecna latifolia

Características

Es un árbol pequeño o arbusto robusto que generalmente mide entre 5 y 10 metros de altura, aunque en condiciones óptimas puede alcanzar los 15 metros. Su fuste es corto, a menudo torcido o ramificado desde baja altura, con una corteza grisácea y lisa a ligeramente fisurada. Posee una copa densa e irregular con hojas simples, alternas o agrupadas en los extremos de las ramas; estas hojas son grandes, obovadas u oblanceoladas, coriáceas, de color verde oscuro brillante y con márgenes enteros.

Presenta el fenómeno de caulifloría, lo que significa que sus flores brotan directamente del tronco principal o de las ramas gruesas. Las flores son solitarias o nacen en parejas, tienen forma acampanada, son de color blanco verdoso o crema y emiten un olor almizclado por las noches para atraer a los murciélagos, que son sus principales polinizadores. El fruto es una baya grande, globosa u ovoidal de consistencia leñosa (similar a un jícaro) que mide entre 8 y 12 centímetros de diámetro, de color verde brillante; al caer y abrise, expone numerosas semillas planas inmersas en una pulpa blanda.

Distribución

Se distribuye ampliamente a lo largo de las costas del Neotrópico, desde el sur de Florida, las islas del Caribe y México, hasta las regiones costeras del norte de Sudamérica como Colombia y Venezuela. En Costa Rica es una especie característica de los ecosistemas costeros e influenciados por la dinámica marina en ambas vertientes. Habita de forma exclusiva en los límites superiores de los manglares, playas arenosas, dunas costeras, suampos salobres y bosques inundables de tierras bajas, siempre asociados a ambientes de litoral.

Peligros que enfrenta

Se encuentra en la lista de especies de flora protegida debido a la alta vulnerabilidad de su ecosistema específico. Al habitar exclusivamente en las franjas costeras y estuarinas, su principal peligro es la destrucción de hábitat provocada por el desarrollo de infraestructura turística, la expansión urbana desordenada en los litorales y la acuicultura costera. Aunque su madera no es de alto valor comercial, el árbol cumple un rol ecológico crítico en la estabilización de suelos playeros contra la erosión marina y como fuente de alimento para la fauna local (mamíferos que rompen sus frutos, como la danta o el saíno, de ahí su nombre común). El cambio climático y el aumento del nivel del mar representan amenazas adicionales para sus poblaciones remanentes.

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