Ajo negro

Ajo negro

Ajo negro

Familia: Caryocaraceae
Nombre científico: Anthodiscus chocoensis

Características

Es un árbol forestal raro, majestuoso y emergente que llega a alcanzar alturas de hasta 40 metros. Su fuste es cilíndrico y robusto, con un diámetro a la altura del pecho que puede rondar los 90 centímetros, y presenta gambas o raíces contrafuertes basales de hasta 1 metro de alto. Su corteza es de un color rojizo oscuro muy característico. Las hojas son trifoliadas (compuestas por tres folíolos elípticos casi completamente glabros o sin vellosidades), las cuales poseen una particularidad única: se tornan de un llamativo color amarillo brillante justo después de caer al suelo del bosque.

Su floración es masiva y vistosa, compuesta por pequeñas flores de pétalos amarillos y numerosos estambres largos que brotan principalmente entre los meses de marzo y mayo, y nuevamente en octubre y noviembre. Sus frutos son drupas aplanadas de color verde brillante que se tornan amarillas al madurar, resguardando semillas que sirven de alimento a diversas especies de roedores de la selva.

Distribución

Presenta una distribución fragmentada y altamente restringida a los bosques lluviosos tropicales de tierras bajas, desarrollándose por lo general desde el nivel del mar hasta los 500 metros de altitud, frecuentando terrenos irregulares o colinosos. Es una especie nativa de Colombia, Panamá y Costa Rica. En el territorio costarricense se distribuye de manera exclusiva en la región del Pacífico Sur, teniendo sus poblaciones más importantes y densas en la Península de Osa y en las áreas boscosas que rodean el Golfo Dulce. Se encuentra protegido dentro del Parque Nacional Corcovado y la Reserva Forestal Golfo Dulce.

Peligros que enfrenta

El ajo negro se encuentra catalogado como una especie en peligro de extinción a nivel internacional por la UICN, y en peligro crítico dentro de Costa Rica. El principal factor que impulsó su declive drástico fue la tala indiscriminada y la explotación comercial en el pasado, debido a que posee una madera excepcionalmente dura, pesada y duradera, muy codiciada para la construcción pesada. Ante su inminente desaparición, el gobierno de Costa Rica prohibió por completo su corta y aprovechamiento mediante veda total en 1996. Actualmente, la pérdida de hábitat por deforestación y la persistencia de la extracción ilegal de madera en zonas periféricas protegidas continúan amenazando la supervivencia de sus escasos rodales remanentes.

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