Pato Cantil (Perrito de agua)
Familia: Heliornithidae
Nombre científico: Heliornis fulica
Características
Es un ave acuática pequeña y esbelta, morfológicamente similar a un pato zambullidor. Su plumaje presenta una coloración café olivácea en el dorso, cola negruzca con la punta blanca anteada y el vientre blanco. Su rasgo más distintivo e inconfundible es un llamativo patrón de rayas negras y blancas que adornan los lados de su cabeza y su largo cuello, además de poseer patas lobuladas con rayas amarillas y negras.
Durante la época de reproducción, la cual coincide con el inicio de la estación lluviosa, construye nidos rudimentarios sobre ramas bajas o raíces expuestas. La hembra deposita entre 3 y 4 huevos de color blanco, cubiertos uniformemente con finas manchas de tonos canela y lila pálido. Los machos poseen una adaptación única en el reino animal: pliegues de piel bajo sus alas para proteger y transportar a los polluelos.
Distribución
Habita principalmente en ríos, canales y quebradas de corrientes serenas, así como en lagunas someras, siempre en terrenos boscosos. Es un ave tímida que nada de forma característica, moviendo la cabeza de adelante hacia atrás, manteniéndose muy cerca de las orillas donde haya una densa cobertura de raíces, troncos caídos o vegetación colgante.
En Costa Rica posee una distribución local y fragmentada; se le encuentra principalmente en las llanuras del Norte (como en el Río Frío, el Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro y el Río Zapote), en los canales y ríos de la vertiente del Caribe, y en la península de Osa en el Pacífico Sur.
Alimentación
Busca su alimento inspeccionando minuciosamente la vegetación densa de las orillas. Su dieta es carnívora y se compone principalmente de insectos acuáticos y terrestres, arañas, pequeños crustáceos, ranas y lagartijas que logra atrapar de las ramas y hojas que cuelgan sobre la superficie del agua.
Peligros que enfrenta
Sus poblaciones se ven seriamente amenazadas por la acelerada destrucción de los bosques de galería o ribereños; la tala de la vegetación a la orilla de los ríos la deja completamente desprotegida ante los depredadores y destruye sus sitios de alimentación. Asimismo, sufre el impacto directo de la contaminación de las aguas por agroquímicos y desechos sólidos, y la drástica disminución de los caudales debido a la sedimentación y el desvío de aguas para actividades agrícolas.



