Reserva Biológica Monteverde
Visitando la reserva
Un escarpado camino se desliza entre las colinas, cerros y valles profundos de la cordillera de Tilarán, dando acceso a paisajes de pastos con ligeros parches de remanentes de bosques. En el trayecto desde la Carretera Interamericana, tomado a paso normal y sin prisas, se puede apreciar una gran variedad de aves y observar el cambio drástico en los hábitats a medida que se asciende a las montañas. Se suceden en el paisaje los mangos, los espaveles, los robles de sabana —de llamativas flores púrpuras—, las palmas de coyol, los guácimos, los indios desnudos y los poro-poro. A medida que se gana altura, surge una vegetación un tanto achaparrada, indicio de los fortísimos vientos que soplan en este sector de la sierra.
Ya a la altura de Guacimal, el camino luce frecuentemente envuelto en bancos de niebla y lloviznas, incluso durante la estación seca. Pero es tan solo después de pasar el pueblo de Monteverde cuando se penetra de lleno en el majestuoso bosque nuboso de esta reserva biológica, la cual forma parte del Área de Conservación Arenal Tempisque (ACAT).
Para llegar a la Reserva se sigue la Carretera Interamericana hacia el norte desde San José hasta el kilómetro 149. Justo antes de cruzar el puente sobre el río Lagarto, se vira a la derecha y se continúa por el camino de lastre hacia Santa Elena y Monteverde. Para quienes utilizan el transporte público, existen servicios diarios de autobuses que conectan Puntarenas y San José directamente con la zona, así como servicio de taxi disponible entre Santa Elena y la entrada de la Reserva.
Nota para el visitante: Debido a las condiciones climáticas del bosque nuboso, es indispensable que los visitantes lleven suéter, calzado cerrado fuerte y ropa o equipo apropiado para la lluvia.
Extensión y geografía
La reserva protege una importante extensión de tierras silvestres distribuidas estratégicamente en las vertientes Caribe y Pacífica de la cordillera de Tilarán. La elevación varía significativamente desde los 600 metros sobre el nivel del mar en las partes bajas del río Peñas Blancas, hasta alcanzar los 1.842 metros en la cima del cerro Tres Amigos.
Importancia ecológica y científica
El área de Monteverde en Costa Rica es famosa mundialmente por su bosque nuboso. Esta área silvestre privada fue creada con el firme propósito de proteger la riquísima flora, la fauna y los vitales recursos hídricos de la zona, así como para albergar destacados estudios científicos y programas de educación ambiental de trascendencia internacional.
Actualmente, la región cuenta con dos iniciativas de conservación colindantes de gran importancia: la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde original y la Reserva de Bosque Nuboso Santa Elena. En estos complejos forestales se puede disfrutar del singular clima húmedo y realizar caminatas por senderos rodeados de una inmensa variedad de plantas y magníficos árboles cargados de epífitas. Se han documentado más de 400 especies de aves en el área; en ciertas épocas del año, a las especies nativas se les unen las aves migratorias de Norteamérica. El resplandeciente quetzal, con sus largas plumas caudales, habita en varios sectores de la reserva, y con frecuencia se puede escuchar el potente canto con sonido de «bong» del pájaro campana.
La reserva ha merecido el reconocimiento internacional como uno de los santuarios de vida silvestre más destacados de los trópicos del Nuevo Mundo. Situada sobre la divisoria de las aguas continentales, la combinación de factores climáticos y geográficos produce índices de temperatura y humedad que varían drásticamente en distancias muy cortas, generando microclimas únicos.
El Paisaje hídrico
Las copiosas y permanentes precipitaciones (que van de los 3.000 a los 5.000 mm anuales) en la fachada oriental y en la divisoria de la cordillera alimentan una infinidad de cursos fluviales, muchos de ellos tributarios de la cuenca del río San Juan por medio del río San Carlos. En la fachada occidental, las precipitaciones son más estacionales —concentrando el 88% de la lluvia de mayo a noviembre—, abasteciendo la cuenca del río Guacimal que desemboca en el golfo de Nicoya. Este río mantiene su caudal incluso en la época seca del Pacífico gracias al constante aporte de los derrames de nubosidad y lloviznas (lluvia horizontal) atrapados por la densa floresta de la reserva.
Históricamente, la Reserva Biológica de Monteverde fue reconocida en todo el mundo por ser el único hogar del sapo dorado (Incilius periglenes), una especie endémica, sorda y sin voz, propia de la divisoria de aguas, cuyos machos presentaban un color anaranjado brillante muy llamativo. Los científicos y visitantes solían observarlos en sus sitios de reproducción entre finales de abril y comienzos de junio; hoy en día la especie se considera un símbolo de la conservación y un recordatorio de los efectos del cambio climático global.
Clima
El promedio anual de temperatura en las partes altas oscila de forma templada entre los 16 °C y los 18 °C, con una precipitación constante que asegura la humedad del ecosistema durante todo el año.
Historia y conservación
Los bosques de Monteverde, envueltos en nubes, comparten un futuro común con los seres humanos que se han establecido en sus alrededores. En 1972, ante la inminente amenaza de la colonización y deforestación del bosque nuboso circundante, el científico George Powell y su esposa se unieron con el residente y líder cuáquero Wilford Guindon para promover la creación de un área protegida. El Centro Científico Tropical (CCT) fue receptivo a estos esfuerzos y aceptó la responsabilidad institucional de la adquisición, posesión y administración de la reserva.
Las compras iniciales de 328 hectáreas formaron la base de lo que hoy es la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde. En 1975, bajo un convenio administrativo, se anexó la reserva comunal hidrográfica Bosque Eterno S.A. de 554 hectáreas, la cual había sido fundada a mediados de los años 60 por miembros de la comunidad cuáquera para proteger sus fuentes de agua. A partir de ese momento, el CCT continuó gestionando de forma exitosa los recursos económicos y humanos necesarios para expandir, consolidar y proteger este ecosistema, superando en la actualidad las 10.000 hectáreas protegidas bajo su administración.
Administración e instalaciones
La Reserva es propiedad y está administrada por el Centro Científico Tropical (CCT), una asociación científica y educativa costarricense sin fines de lucro fundada en 1962. El sitio cuenta con una infraestructura diseñada para atender la visitación turística y científica de manera ordenada. Destaca una red de senderos bien planificados con una extensión total de más de 12 kilómetros. Se ofrece el servicio de guías naturalistas locales.
La Casona de la Reserva alberga las oficinas administrativas, un restaurante y dormitorios estilo albergue acondicionados para visitantes, investigadores y estudiantes. Asimismo, se han establecido refugios rústicos a lo largo de las rutas de la reserva para cubrir las necesidades básicas de los excursionistas y personal de protección en el campo.
Caminatas y servicios turísticos
La Reserva permanece abierta al público todos los días del año de 7:00 a.m. a 4:00 p.m. Se recomienda contratar los servicios de guías naturalistas para aprovechar al máximo la experiencia. Se ofrecen caminatas guiadas por la mañana, recorridos nocturnos especializados y tours enfocados en la observación de aves (pajareros). Los ingresos percibidos por estos servicios turísticos y las entradas se destinan directamente al mantenimiento de la reserva y al financiamiento del Departamento de Educación Ambiental, el cual desarrolla una destacada labor con las escuelas y comunidades locales de la región.
Flora y fauna en cifras
En la Reserva confluyen varias Zonas de Vida, lo que explica su asombrosa biodiversidad que incluye:
- Más de 400 especies de aves (destacando el quetzal, la calandria y el pavoncillo).
- Más de 120 especies de anfibios y reptiles.
- Cerca de 100 especies de mamíferos (incluyendo especies amenazadas como la danta, el jaguar y el manigordo).
- Más de 490 especies de mariposas).
- Más de 2.500 especies de plantas, de las cuales unas 420 son orquídeas que presentan su mayor pico de floración durante el mes de marzo.
- Más de 200 especies de helechos.
Los bosques enanos naturales, esculpidos por la fuerza del viento en las lomas expuestas, se mantienen achaparrados y densos, mientras que los bosques de galería poseen árboles majestuosos densamente cubiertos de orquídeas, bromelias, bejucos y musgos. Las áreas de drenaje imperfecto sostienen pequeños sectores de bosques pantanosos, mientras que las zonas disectadas por desfiladeros profundos dan origen a numerosos riachuelos cristalinos con rápidos y caídas de agua.
Nuestras metas con su apoyo
La Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde depende del financiamiento privado, tarifas de ingreso y donaciones para cumplir su objetivo de proteger estos hábitats tropicales. Las contribuciones son esenciales para alcanzar las metas prioritarias del CCT: 1) la consolidación de un fideicomiso para asegurar la estabilidad económica a largo plazo; 2) el apoyo continuo a los programas de Educación Ambiental e Investigación; 3) el mejoramiento de las acciones de vigilancia y control; y 4) el desarrollo activo del Corredor Biológico de Monteverde al Golfo de Nicoya.
Atractivos y sitios de interés en la zona
Sendero Bajo del Tigre
Administrado por la Asociación de Conservación de Monteverde, este maravilloso sendero se ubica en una zona de transición hacia el bosque húmedo premontano. Permite observar especies de aves y flora distintas a las de las partes más altas y húmedas. Los senderos forman parte de los terrenos de protección del Bosque Eterno de los Niños (Children’s Eternal Rainforest). Se solicita una contribución voluntaria o cuota de ingreso destinada a la conservación del sitio.
La galería de colibríes
Ubicada en las cercanías de la entrada principal, es un sitio ideal para los amantes de la fotografía, ya que diversas especies de colibríes son atraídas de forma natural hacia los bebederos del jardín. Cuenta con una pequeña tienda de recuerdos donde se exhibe y vende el reconocido trabajo del fotógrafo británico Michael Fogden. Detrás de la galería existen senderos cortos que se pueden recorrer libremente.
La fábrica de quesos de Monteverde
Fundada originalmente a mediados del siglo pasado por las familias lecheras de la comunidad cuáquera y productores costarricenses, se convirtió en un pilar económico de la zona y en un punto tradicional de visitación. En el año 2013, la planta fue adquirida por la empresa Sigma Alimentos, por lo que las visitas guiadas a las ventanas de observación de los procesos industriales ya no están disponibles. No obstante, mantiene su tienda abierta al público donde se pueden adquirir los reconocidos productos lácteos de la marca Monteverde, famosos en todo el país.
Serpentario y Jardín de Mariposas
Exposiciones vivas e interactivas situadas en los alrededores de la comunidad donde el visitante puede conocer de cerca la enorme variedad de reptiles, anfibios e insectos que habitan en la región de Monteverde, con horarios de atención diaria ideales para el turismo familiar.
Reserva de Santa Elena
Esta reserva fue abierta inicialmente gracias al esfuerzo de un grupo de estudiantes y voluntarios canadienses, y es administrada bajo la junta del Colegio Técnico Profesional de Santa Elena. La totalidad de los ingresos generados por las entradas se destina de forma directa al soporte de la educación técnica de la juventud local. Sus senderos ofrecen una experiencia más rústica, natural y con un nivel de dificultad física un poco mayor que los senderos tradicionales de Monteverde, contando con la opción de contratar guías locales privados.



