Monteverde: La joya verde del bosque nuboso
Monteverde es la joya verde de Costa Rica, un santuario ambiental donde la naturaleza dicta las reglas y la conservación forma parte de la vida cotidiana. El ecoturismo nació en las alturas de este bosque nuboso, así como formas innovadoras de experimentarlo, tales como los recorridos de canopy a través de los árboles y los puentes colgantes que conectan las montañas. Este mundo irreal está poblado por una cantidad de animales y plantas tan grande que resulta imposible de contar.
La neblina cubre constantemente el pueblo y el bosque. Pequeñas gotas de agua se fusionan con los rayos del sol para formar magníficos arcoíris que se dibujan en el horizonte. La Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde es uno de los mejores refugios naturales del mundo, hogar de miles de especies de mamíferos, aves, anfibios, reptiles, insectos y plantas. Toda esta riqueza se distribuye entre la reserva y el pacífico pueblo cercano de Santa Elena.
El clima de las tres estaciones
Los habitantes locales le dirán que Monteverde es el único lugar del país con tres estaciones claramente definidas: la lluviosa, la seca y la de neblina. Esta última es causada por los vientos alisios que empujan las nubes desde el Atlántico, bañando el bosque de noviembre a febrero y esparciendo una llovizna constante sobre la cordillera. Las temperaturas diurnas son muy agradables, aunque pueden descender y tornarse frías dependiendo de la cobertura nubosa y las condiciones del viento.
Historia y el legado de los pioneros
La comunidad fue fundada en 1951 por 44 cuáqueros procedentes de Alabama, Estados Unidos, quienes huían del reclutamiento militar y decidieron establecerse en la pacífica Costa Rica. Después de explorar diferentes regiones, se enamoraron inmediatamente de las tierras altas de Monteverde y adquirieron unas 1.200 hectáreas de terreno con vista al golfo de Nicoya.
La prosperidad económica llegó cuando iniciaron la industria de la fabricación de queso con las 50 cabezas de ganado Jersey que habían traído consigo. Hoy en día, algunos de los mejores productos lácteos del país se siguen manufacturando en la planta local —la cual está abierta a los visitantes— y se exportan a mercados internacionales. Desde el principio, estos colonos implementaron estrictas políticas de conservación que son las responsables de los tesoros ambientales que hoy le dan fama mundial a la zona.
Reserva del Bosque Nuboso Monteverde
Aclamada como uno de los refugios de vida silvestre más destacados del planeta, la Reserva de Monteverde protege ocho zonas de vida diferentes en una extensión de 10.400 hectáreas que abarcan desde las vertientes del Caribe hasta las del Pacífico. Esta reserva privada es administrada por el Centro Científico Tropical (CCT) de Costa Rica, y se clasifica como bosque nuboso (y no lluvioso) debido a que la altitud permite que la neblina penetre directamente entre los árboles.
Un solo árbol en Monteverde es un hábitat en sí mismo. Gigantes de 30 a 40 metros de altura se elevan orgullosos sobre las nubes, brindando hogar a millones de insectos, aves, jaguares, dantas, tucanes, monos congos, pizotes y tarántulas. Más de 450 especies de orquídeas adornan la vegetación, junto con otras 400 especies de plantas epífitas, musgos, bromelias y helechos.
En las partes más elevadas y expuestas a los vientos constantes, los árboles sufren enanismo y solo alcanzan unos 10 metros de altura. Este «bosque de duendes» fue el imperio del mítico Sapo Dorado (Incilius periglenes), una especie endémica descubierta en Monteverde. A pesar de los esfuerzos de conservación, este anfibio de apenas 2,5 cm de largo fue visto por última vez en 1988 y hoy se considera extinto debido al cambio climático global.
El paraíso del avistamiento de aves: No olvide traer sus binoculares. El bosque está repleto de semillas y frutas que alimentan a miles de tucanecillos verdes, candelitas collarejas, momotos corona azul y pavas negras. Sin embargo, la mayoría de los visitantes vienen buscando una sola cosa: el majestuoso Quetzal. Esta imponente ave es famosa por su plumaje esmeralda y rubí; los machos adultos lucen además una larga cola para el cortejo. La temporada de anidación va de marzo a abril, y el quetzal puede ser observado con facilidad entre diciembre y agosto.
Reserva del Bosque Nuboso Santa Elena
Los esfuerzos de conservación en la región no serían tan exitosos si no fuera por el involucramiento directo de la comunidad. La Reserva de Santa Elena es un ejemplo de ello: este refugio privado sin fines de lucro es administrado por el Colegio Técnico Profesional de Santa Elena y está dedicado por completo a la educación ambiental, la conservación y el ecoturismo.
Creada en la década de 1990, la reserva protege 580 hectáreas situadas en la misma cordillera que Monteverde. Aunque comparten la mayor parte de la fauna y el clima, Santa Elena ofrece alternativas únicas para explorarla. Cuenta con 12 kilómetros de senderos naturales convencionales y opciones de aventura aérea como el Canopy Tour original (que incluye tirolesas, escalar el interior de un higuerón estrangulador a 15 metros de altura y descensos en rappel) o el Sky-Walk, un sendero de puentes suspendidos de 800 metros de longitud.
Debido a la alta elevación de la reserva (unos 1.700 metros sobre el nivel del mar), en los días despejados se obtiene una vista impresionante del volcán y el lago Arenal. Al ser un poco más pequeña, Santa Elena suele ser menos concurrida, ofreciendo una experiencia más íntima con el bosque.
Bosque Eterno de los Niños
Esta reserva fue fundada gracias a los esfuerzos y donaciones de niños escolares de todo el mundo y la Liga Conservacionista de Monteverde. Con una extensión de más de 20.200 hectáreas, abarca un hábitat de transición entre el bosque húmedo y el premontano. Una de sus principales atracciones es el Sendero Bajo del Tigre, ubicado en la vertiente del Pacífico, un entorno único donde se han identificado treinta especies de árboles totalmente nuevas para la ciencia.
La altísima biodiversidad de la zona ha permitido que otras atracciones privadas de gran calidad abran sus puertas al turismo ecológico, tales como el Refugio de Vida Silvestre Finca Ecológica, las Cataratas de San Luis, el Orquideario de Monteverde, el Jardín de Mariposas y la Reserva Sendero Tranquilo.
El espectáculo de los colibríes
Hay tantas especies de colibríes en Monteverde que se han ganado su propio espacio de exhibición. Hasta la fecha, los científicos han contabilizado unas 30 variedades de estas hiperactivas aves volando en los alrededores de la reserva. El espectáculo se puede disfrutar de forma gratuita en la Galería de Colibríes; basta con quedarse diez minutos quieto para entrar en contacto cercano con al menos seis especies distintas mientras revolotean a gran velocidad entre los bebederos.



